Crítica: “Transformers: el último caballero”. Por Angelo Khemlani.

Quinto milenio.

La saga de “Transformers” no trata solamente del “camino del héroe” autobot. También ha significado un proceso de “transformación” para su director, Michael Bay.

A nivel estilístico siguen pasando muchas cosas y muy rápidas en plano, pero con cada entrega se ha reducido el montaje caótico, aumentado los planos secuencias. Bay también se recrea con las cámaras lentas en los momentos decisivos de las macro-secuencias de acción, algo que ayuda muchísimo al espectador para que respire en escenas cada vez más largas (lo de recrearse en las cámaras lentas ya lo hacía desde la primera entrega en los momentos pulsionales, pero eso es otra historia) fundamental que aunque el amasijo de metal se mueva muy rápido lo que es el marco de la imagen se mantiene estable y proviniendo de un director criado en el videoclip de los 90 es muy de agradecer.

A nivel temático también se nota una madurez. A ver, el Michael Bay gamberro sigue ahí, al más puro estilo fraternidad americana gritando cada dos por tres “Made in USA” pero…también se nota un cierto cinismo y una tristeza con respecto a la situación de su país, tanto con lo que respecta a la guerra de Irak como a la crisis que ha afectado al sueño americano.

La saga de Transformers ha permitido a Michael Bay explorar esos temas en obras más personales que ha podido intercalar entre autobot y decepticon. Curiosamente basadas en hechos reales más fantásticos que cualquier ficción (“Dolor y dinero” y “13 horas”) pero en Transformers también se ha notado: con una tercera parte más oscura y osada (creo que fue la primera película que destruyó un edificio post 11-S) hablando de la crisis y la traición de los valores del arte de la guerra (ya no se puede distinguir entre buenos y malos) unos conceptos que eclosionaron abiertamente en “Transformers 4: la era de la extinción”.

Se podría decir que Optimus Prime sería un alter ego de Michael Bay. Es su profeta, su portavoz, el último héroe autobot americano.

Aunque alguno ha acusado las semejanzas entre “A todo gas 8” y “Transformers: el último caballero”, se diferencian fundamentalmente en que si Vin Diesel se convierte en malo “aparentemente sin explicación” (y ahí radica el misterio) en el caso de Optimus hemos notado una decepción personal y progresiva radicalización desde el final de “Transformers 3: el lado oscuro de la luna”. También es uno de los misterios de porqué se vuelve malo, pero como he mencionado Optimus es Michael Bay y expresa el desencanto de Bay por su gobierno. El hecho de que Prime ahora sea malo también deja que consigue que “Bumblebee” consiga más protagonismo. Hace tiempo que tenemos menos humor, menos surrealismo cotidiano del americano medio de clase media y más trabajador que se intenta ganar la vida y la crisis. Ya no es la típica película “robots buenos versus robots malos”: tenemos más variables en la ecuación, porque el propio Bay se ha dado cuenta de que no todo es ni blanco ni negro (más vale tarde que nunca)

“Transformers: el último caballero” mezcla el género apocalíptico de manera sublime con un trasfondo a lo “Cuarto milenio” con a lo conspiración cósmica que ya se intuía en anteriores entregas (Egipto en la segunda parte, la llegada a la luna en la tercera y los dinosaurios en la cuarta) Esta vez se pone toda la carne (y el metal) en el asador y se nos explica porque utilizan la tierra como ciudad de vacaciones para destruirse mutuamente entroncando con la leyenda Arturica.

Mark Wahlberg vuelve con su carismático personaje (aunque nos encantaba Shia LaBeouf con ese puntito loco, el que representa al buen héroe Michael Bayiano es Walhberg, tanto en las escenas de acción, muy competente, como prestandose a ese humor absurdo marca de la casa) acompañado por caras nuevas como Laura Haddock e Isabella Moner, aportando frescura a la saga sin olvidarnos de los clásicos de la saga como Josh Duhamel o Stanley Tucci.

Anthony Hopkins es de lo MEJOR de la película en su momento “Morgan Freeman” en una secuencia que sin duda hará las delicias de Iker Jimenez y el resto del equipo de “Cuarto milenio”. Divertidísimo. Se merece su propio Spin-off.

No se puede superar a Michael Bay porque es la catástrofe hecha arte. Tengo la teoría que Roland Emmerich y Michael Bay están en guerra por ser el director que ostente el récord de destrucción TOTAL. Espero con curioansiedad la respuesta de Roland Emmerich (que por lo que se ve ya planea estrellar la luna contra la tierra)

-LO MEJOR:

Deja el mismo sabor que Independence Day 2: destrucción y evasión a escala PLANETARIA.

-Parece que después de 4 partes y de tantear al público con múltiples posibilidades, la saga ha llegado a un punto que debería haber sido así desde la primera entrega.

-LO PEOR:

-Que esta probablemente sea la última película de Michael Bay de la saga (en un tiempo)

Angelo Khemlani (director de cortometrajes,bloguero en “Bhollywood y Angelo”, locutor en “¡No me cuentes peliculas!” y “Holocausto Zinéfago”)

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